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Un día me sentí acorralado, perdido, que no valía nada pero Dios me salvo de la mano del cazador

Un día me sentí solo, y que todo se me venía encima, los problemas me agrumaron y corrí, corrí hasta verme arrinconado, sin salida y al frente mío estaba el que me perseguía, el que me agrumaba, el que me hacía sentir solo, que no valía nada, el que me decía al oído que yo era un despojo de la humanidad.

El cazador el que quería matar mis sueños, mi vida, mis esperanzas el cazador, el que alzo su arma contra mí, ajusto su mira y como diana me tenía en su mira, pero cuando ya su dedo sobre el gatillo se iba accionar, para darme el tiro de gracia, apareció un ser maravilloso en mi vida y me dijo, no estás solo yo estoy contigo, nunca vuelvas a sentir miedo, porque yo soy el más grande poderoso, el Alfa y la Omega, tu Salvador, tu pronto socorro y tu eres mi hijo amado.

Porque hallo gracia en ti, hoy decido sacarte de la miseria, la inmundicia de este mundo, dame tu mano y nunca más volverás a sentir como te sientes, yo extendí mi mano y la uní con la suya, sentí su fortaleza, me sentí, tan glorioso y maravilloso, me sentí el hijo del poderoso, el fuerte, el gigante, sacudí, mis vestimentas, arregle mi cabellera, limpie mis lagrimas, enjugue mis heridas y me dirigí hacia el cazador tome su arma, la destruí y lo tome por el hombre, presionando cada vez con fortaleza hacia abajo, hice que se doblegara ante mí, y lo puse a mis pies, porque el que estaba dentro de mí, me dio la fortaleza.

Él fue quien me libro de la Mano del cazador, en ese momento entendí que nunca había estado solo,  y que Jehová Dios es mi fortaleza, mi pronto socorro, desde ese momento jamás me volví a sentir solo, jamás, me sentí sin valor, jamás me sentí arrinconado, ahora me siento más vivo que nunca porque Cristo vive en mí y yo vivo gracias a Él. Aleluya, gloria a Dios, Te amo mi Salvador en espíritu y verdad. Amen

Escrito por: José Núñez inspirado por Jehová Dios.

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