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Un día me sentí acorralado, perdido, que no valía nada pero Dios me salvo de la mano del cazador

Un día me sentí solo, y que todo se me venía encima, los problemas me agrumaron y corrí, corrí hasta verme arrinconado, sin salida y al frente mío estaba el que me perseguía, el que me agrumaba, el que me hacía sentir solo, que no valía nada, el que me decía al oído que yo era un despojo de la humanidad. El cazador el que quería matar mis sueños, mi vida, mis esperanzas el cazador, el que alzo su arma contra mí, ajusto su mira y como diana me tenía en su mira. Para leer mas haz clic Aqui

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